Milana bonita...
Milana bonita...
Acabo de terminar de ver Los Santos Inocentes. No la había visto hasta ahora.
Milana bonita. Ahora tengo un nudo en la garganta. Ahora siento tristeza, perplejidad...
Ahora siento odio.
Milana bonita...
Acabo de terminar de ver Los Santos Inocentes. No la había visto hasta ahora.
Milana bonita. Ahora tengo un nudo en la garganta. Ahora siento tristeza, perplejidad...
Ahora siento odio.
Publicado por Earendil en 10/16/2011 02:49:00 a. m. 3 comentarios
Una amiga me dijo hace bastante tiempo acerca de este blog: "Me gustaba más cuando hablabas de lo que sentías en vez de tratar otros temas". Nunca supe qué pensar de ello.
Haciendo una analogía, sería como si solamente me gustase estar con una persona cuando ésta solamente habla de determinados cosas. Cierto es que hay gente por ahí con las que es arriesgado sacar según qué temas a la palestra, pero esto es un caso distinto: alguien se queda con una parte específica de un todo. No es que tenga importancia alguna (ni siquiera sé por qué estoy escribiendo sobre ello), pero me apetecía hugar un poco a ver si saco algo nuevo.
Somos polifacéticos como personas. Este notable y obvio hecho facilita que algunos objetos creados por nosotros hereden esa particularidad. Los blogs, los personales en concreto, son especialmente susceptibles de ello, dado que dan salida a una necesidad del autor de escribir o contar algo. Fruto de esto encontramos un común denominador a las entradas de ese blog, algo a lo que llamo la "importancia subjetiva relativa".
1. Todas las entradas de un blog tienen una importancia base que motivó su creación.
2. Esa importancia, sin entrar a valorar el contenido de las entradas, es subjetiva puesto que derivan de la propia percepción del autor.
3. Dentro de un blog, y de nuevo desde la propia percepción del autor, hay entradas relativamente más importantes que otras.
Quien me conozca un poco puede empezar a intuir el malestar (relativo) que me produjo la frase, (bienintencionada, no lo dudo) de esta persona. A mí no me cuesta hablar de mis sentimientos. Podría pasarme el día hablando sobre ellos. Y la noche. Los tengo a flor de piel, no tienen nada especial. De hecho esta entrada se está escribiendo casi sola. Tiene poca importancia relativa para mí.
En cambio, cuando escribo una entrada sobre un tema específico, habitualmente le doto de una mayor importancia relativa. Me lo curro mucho más. Considero que son mejores entradas. Por eso me provoca cierto malestar esta discordancia entre mi percepción y la importancia relativa que le dan otros lectores a lo que escribo. Supongo que esto le pasa a todo el mundo.
Aunque de vez en cuando alumbro alguna entrada como la del San Juan Nepomuceno que aúna lo mejor de ambas tendencias, y eso está bien, aunque para ello tengan que pasar otras tantas sin pena ni gloria como esta, esta, o esta otra.
Supongo que es cuestión de gustos.
Publicado por Earendil en 9/27/2011 11:14:00 a. m. 3 comentarios
Etiquetas: Reflexión
Habiendo andado ya casi 32 años por esta vida, uno se pregunta varias cosas: qué le espera, qué aprendizaje de las vivencias pasadas ha perdido por falta de visión y/o oportunidad, qué mecanismos podría poner en marcha para mejorar en el futuro... en fin, cosas comunes y corriente, humanas.
Ocurre entonces que, de vez en cuando, uno es capaz de ver una circunstancia que le ha acompañado toda la vida, un patrón. Es precisamente esto lo que me lleva a redactar, como ejercicio, este pequeño manifiesto de renuncia:
Yo, en pleno uso de mis facultades físicas y mentales, habiendo percibido someramente ritmo y planes vitales, propios y ajenos, y viendo que todo esfuerzo que he estado invirtiendo en la tarea de conseguir una cierta cantidad de paz duradera ha terminado fracasando, manifiesto lo siguiente:
1. Desde ahora mismo renuncio a obtener una paz eterna o duradera, puesto que asumo que dicho esfuerzo es vano.
2. Todas las tareas por mí emprendidas a partir de ahora las acometeré con esfuerzo y con la consciencia de que en cualquier momento, venga o no el caso o con o sin razón aparente, podrá suceder (y de hecho sucederá) algo que hará tambalearse o directamente destruirá los frutos de mi esfuerzo.
3. No niego los pensamientos irracionalmente optimistas naturales en mi persona, pero dichos pensamientos no me cegarán de ahora en adelante hasta el punto de negar la evidencia presente ante mis ojos de que si los seres humanos estuviésemos destinados a tener paz, no seríamos seres humanos sino helechos.
4. Sin caer en el pesimismo, sí que optaré a partir de ahora por un enfoque sosegado y prudente de las situaciones que se me presenten con el objeto de intentar percibir mejor dichas situaciones.
5. Mi sentido de la justicia, como valor íntimo y propio, en lo sucesivo se adecuará únicamente a mi conducta y a mi pensamiento. Nunca más intentaré ver paralelismo alguno entre dicho sentido y los constructos sociales de mi entorno, así como tampoco con esa "suma de todo" a la cual tengo el honor de llamar "Vida".
6. Finalmente, asumo que mi asunción acerca de que esa "Vida" incentiva la justicia es falsa y carente de sentido.
A ver qué tal. Es corto, debería ser sencillo...
Publicado por Earendil en 9/19/2011 04:52:00 p. m. 4 comentarios
Arranque Zen
Hace tiempo alumbré una frase que creo verdadera en su esencia, y es que aquel que ame la bebida debe amar la resaca. Pues bien, esta es una de esas mañanas en las que uno se arrepiente de afirmaciones como la anterior.
Qué resaca madre. Incluso he hecho algo que no suelo hacer que es echar mano de la química, en este caso un paracetamol. Ahora estoy un poco más recuperado.
Me parece que beber me gusta cada vez menos.
Publicado por Earendil en 7/26/2011 02:02:00 p. m. 4 comentarios
Movimiento
Hoy me gustaría reflexionar un poco sobre el movimiento 15M, ese extraño y variopinto compendio de ilusiones, propuestas y actos que desde hace dos meses casi y medio viene iluminando un sendero casi olvidado: el de la esperanza real de cambio.
No querría que se me malinterpretase sobre este punto: lo realmente valioso del 15M, el gérmen de algo más grande que el propio movimiento, ya ha tenido lugar. Ya ha sucedido delante de las narices de toda la sociedad. Y es un simple pensamiento, como una estrella lejana que viene a ayudar a los navegantes en un océano llano e infinito: la consciencia de que cualquier cambio que se quiera alumbrar en nuestro entorno, antes debe pasar por uno mismo; cualquier revolución social antes debe ser una revolución personal.
Lo más curioso del asunto es que es algo que aparentemente no ha auspiciado nadie, que era complicado de preveer para los "analistas" de esta sociedad, tan acostumbrados ellos a que la masa sea un elemento estable y predecible. De repente un grupo de individuos, un colectivo de personas se sentaron y se pusieron a discutir, a debatir, a hablar. Y luego no se disolvieron sino que siguieron.
La herramienta escogida para ello fue algo valioso y venerable: la asamblea. Esa gran desconocida en este mundo donde se tiene a la democracia por el paradigma a seguir en vez de tomarla como lo que es, a saber la herramienta menos mala cuando fracasa el consenso. Esas asambleas fueron capaces de regularse a ellas mismas, de funcionar y de fomentar el intercambio de opiniones y de información. En algunos casos incluso han alumbrado posturas consensuadas. Esto último es de un valor incalculable, porque implica varias cosas importantes: la primera es que en general todos los miembros habrán tenido que flexibilizar su postura; la segunda es que se habrán oido razones y opiniones contrarias al propio parecer, y eso es enriquecedor; la tercera es que invita a abrir un espacio para la reflexión crítica, para la creación de la propia e informada opinión en vez de intentar adoctrinar.
Todas estas razones guardan un gran valor pedagógico, para mí el principal activo del movimiento. Son estos valores propios de una sociedad sana, crítica consigo misma, y debería ser labor general el integrarlos y transmitirlos a las generaciones venideras. Son la base sobre la que cimentar, igual que nuestros padres y abuelos cimentaron otras bases para legárnoslas y construir en ellas.
El 15M es la constatación de que, a pesar de los pesares, a pesar de la manipulación a la que someten los medios mayoritarios, a la alienación y enajenación mental inherentes a la vida contemporánea, a la presión del mainstreamn, acechante siempre detrás de la siguiente sinapsis, a la constante labor de des-educación y desmenuce de la capacidad crítica personal, y tantas otras cosas, es la constatación, digo, de que esta es una sociedad cuyas raices son sanas, llenas de vida y de voluntad de mejora.
El 15M no va a cambiar el mundo. El 15M ya ha empezado a cambiar el mundo. Pero esto es una carrera de fondo, la más larga de la historia. Y, aunque entristezca pensarlo, tal vez nosotros no veremos la meta. Pero tal vez nuestros hijos o nuestros nietos sí tengan esa fortuna y cuando miren hacia delante vean esperanza y cuando miren hacia atrás, hacia nosotros, se sientan orgullosos de lo que vean. Sí, tal vez sea posible.
Publicado por Earendil en 7/25/2011 12:18:00 p. m. 0 comentarios
De vuelta con la bici
Ayer por la mañana me vine al trabajo en bici. La pobre llevaba parada desde otoño del año pasado, y con tanto trajín como hemos tenido ha estado arrumbada y olvidada. De manera que el domingo le hice una pequeña puesta a punto y ayer me monté en ella y puse rumbo al curro. Se portó magníficamente bien, como ha venido haciendo desde que la compré de segunda mano. La Rockrider 5.2 del Decathlon de momento está haciendo honor a su nombre.
De todas formas voy a llevarla a que le hagan una puesta a punto completa porque se lo merece. Hay óxido en algunas partes, habría que cambiar el freno traseño y posiblemente también el delantero, limpiar los cables y verificar los cambios de marcha... en fin, cosas que nunca he hecho, así que mejor dejarlo en manos de profesionales.
Mañana haré el viaje de nuevo por la nueva Ribera del Manzanares hasta la Ciudad Universitaria. A ver si consigo bajar de los 40 minutos.
Publicado por Earendil en 6/28/2011 10:53:00 a. m. 0 comentarios